Históricamente, el desarollo de la energía solar fotovoltaica se ha financiado mediante la utilización de esquemas de apoyo gubernamentales, como las tarifas de alimentación (FiTs por sus siglas en inglés). Sin embargo, durante la última década, los costes cada vez menores de los sistemas de instalaciones solares han llevado a cambios radicales en la industria solar. A medida que más y más capacidad solar fotovoltaica se está conectando a la red, especialmente en España y en otros países del sur de Europa, el impacto del llamado "efecto de canibalización solar" comienza a convertirse en una amenaza más prominente.

El efecto de la canibalización solar se produce cuando el mercado alcanza un punto en el que cada nueva planta fotovoltaica podría causar un impacto negativo en el rendimiento financiero de las plantas solares más antiguas que ya se han puesto en marcha. Varios estudios han demostrado que una mayor penetración de las energías renovables tiende a disminuir los precios de la energía. En algunos mercados como Alemania y el Reino Unido, donde los precios de la energía mayorista son relativamente bajos, éstos incluso han llegado a caer por debajo de cero. Esto sucedió en el Reino Unido el año pasado, cuando un período en el que la generación de energía solar sobrepasó lo pronosticado llevó a los precios mayoristas a un territorio negativo. En este sentido, la canibalización solar se ve como un efecto autoinducido proveniente de la propia industria fotovoltaica, en lugar de por presiones competitivas de otras tecnologías.

¿Por qué hay necesidad de saber sobre esto? Tomemos como ejemplo el caso de España.

Entre el 2008 y 2010, el gobierno español se encontró en una difícil situación debido a que se conectó a la red más capacidad de la esperada, lo que conllevó una presión presupuestaria masiva en el país, especialmente debido al déficit arancelario. La canibalización solar nunca fue realmente un tema de discusión en España en ese momento, ya que el país ya contaba, y aún cuenta, con uno de los precios mayoristas de electricidad más altos de Europa.

Sin embargo, el mercado fotovoltaico español está ahora en pleno auge y está dejando de ser completamente dependiente del marco regulatorio del país, para convertirse en un mercado donde los financistas e inversores están dispuestos a vender su electricidad en el mercado spot contra el riesgo de de mercado (merchant). Hace unas semanas, IRENA anunció que España tiene entre 10 y 12 GW de capacidad fotovoltaica lista para la fase de construcción, con otros 15-20 GW en desarrollo. Eso significa que múltiples GW de capacidad fotovoltaica se conectarán a la red en los próximos años, lo que ahora ha generado temores de canibalización solar. También plantea la pregunta: ¿estos objetivos multi-GW van a llevar a una caída masiva de precios? Y: ¿hay un punto de inflexión para España?

En general, la gran mayoría de los inversionistas requieren ingresos contratados. En la situación actual, que carece de tarifas de alimentación (FiT), esto se traduce en PPAs (Power Purchase Agreements). Sin embargo, el número de compradores aptos para el mercado en España es limitado. Los pocos compradores que pueden obtener los precios que quieren, solo pueden hacerlo porque tienen un poder de negociación considerable. En última instancia, este “mercado de compradores” conduce a rendimientos limitados para los proyectos fotovoltaicos.

Cuando se trata de contratos a largo plazo, se pueden hacer cosas para estimular a los compradores a cubrir los precios con una duración más prolongada. El gobierno podría hacer esto implementando incentivos fiscales o contables, u organizando nuevas subastas de energía renovable. De hecho, la semana pasada, la Secretaria de Estado anunció que definitivamente se realizarán subastas de energía renovable por más de 3 GW por año. Cualquiera que sea la opción, estas herramientas comparten un denominador común, que es que implican un riesgo regulatorio. También es interesante observar que muchos actores todavía están involucrados en procedimientos de arbitraje con el estado español, debido a cambios pasados en el marco regulatorio del país. Todo esto muestra que, en la práctica, la elección será entre el riesgo regulatorio o el riesgo de mercado (merchant), o incluso una combinación de ambos.

Esto plantea otra pregunta importante: ¿Están los jugadores con recursos financieros significativos, tanto de capital como de deuda, dispuestos y capaces de asumir el riesgo de mercado?

Lo que se ha visto hasta ahora es un movimiento desde el extremo contratado hacia el extremo de mercado. Sin embargo, esa transición ha sido, por el momento, lenta y dolorosa. Esto implica que la caída esperada en los precios mayoristas impulsada por el volumen masivo de renovables que entran en línea puede llevar más tiempo de lo previsto, incluso sin eventos perturbadores en el lado de la demanda, como una afluencia de vehículos eléctricos.

Sin embargo, las cosas podrían cambiar rápidamente, especialmente para los financistas e inversores, debido al exceso de liquidez y la necesidad de altos rendimientos. También se cree que, incluso si las subastas anunciadas llegan a la luz del día, los elementos de mercado deberán incorporarse a la legislación para nuevos proyectos, ya que las subastas probablemente resultarán en precios de energía muy bajos, lo que requerirá la comercialización de nuevos productos.

A fin de cuentas, podemos concluir que los efectos de la canibalización solar probablemente no obstaculizarán el crecimiento del mercado solar español, siempre que la energía fotovoltaica siga siendo competitiva frente a las fuentes de energía convencionales que aún representan la mayor parte de la energía generada en el país. Entonces se puede decir que el punto en que una unidad marginal de la capacidad fotovoltaica podría causar un colapso en el precio de la energía, lo que resultaría en una canibalización solar, queda todavía muy lejos.

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